Lo sabes porque alguna vez te lo he dicho al oído, ya que las cosas importantes deben decirse de forma queda, como un susurro, sin aspavientos... que "todo lo que conseguí antes de los cincuenta no vale nada... Cuando llegue a los cien produciré cosas elogiables. Para no hablar de los años siguientes" (Hokusai). Y es que la esperanza quedó atrapada al cerrar la caja de Pandora y es un fuerte veneno para el alma y los sueños. Y eso te deseo para los años venideros, esperanza y miles de sueños.
Ilustración: Tania Quindós González
02/01/11 ·
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dondegiraelviento ·
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He vuelto a leer a Tabucchi. Ya sé lo que estás pensando. Y es cierto, soy una persona voluble, inestable como una veleta. Pero no quiero hablar de mí. Ni de tí. Solo quiero recordar un par de instantes de lo que tal vez fue una vida que compartimos en unos eternos instantes. Tal vez no lo recuerdes. No importa. Tabucchi hace escuchar a uno de sus personajes lo que dice una niña que está siendo tratada con quimioterapia porque padece un cáncer. Dice: ¡Pero si eso es lo más bonito del mundo! Nuestro oyente no sabe por qué lo dice pero se plantea, como me planteo después de leerlo, que cómo es posible que a su edad (o a la mía), con todo lo que ha visto y conocido, no supiera aún qué era lo más bonito del mundo.
24/06/10 ·
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Hace tiempo, tal vez demasiado tiempo, los cuentos de Italo Calvino recogidos en un libro (“La gran bonanza de las Antillas”) me dejaron una impresión que parecía indeleble. Han pasado varias eras, cientos de eones, y aquellas historias se han transformado, perdido, alterado. Sin embargo, queda un sabor residual unido al título y muchas mañanas despierto con el dulce aroma de la bonanza de las Antillas. Nunca he estado en el Caribe, no he pisado sus arenas ni sus vergeles, no me ha acariciado la piel la calidez de sus aguas, ni he temblado con la furia del viento que crea el huracán. Pero en esa maleta o mochila espiritual que cargamos a las espaldas, del imaginario individual y colectivo de una generación, la libertad del espíritu, del alma, vuela acompañada de la brisa entre millares de verdes y azules en búsqueda de la Arcadia perdida y de la Icaria soñada. La bonanza de las Antillas donde ningún ser humano nos es indiferente e insolidario, donde toda persona está como el recién nacido, in puris naturalibus, acariciado por el suave sol del amanecer.
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02/05/10 ·
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Contemplo la ventana empañada y siento el placer del calor del hogar. Mayor placer cuando el frío domina el ambiente callejero. Vuelvo la mirada, veo a mi hija, absorta, leyendo uno de esos libros con bellas imágenes que complementan frases de personas célebres con transcendentales pensamientos que generan nuevos y viejos pensamientos en el lector. Pensamientos que esperaban un empujón para salir a flote. Uno de estos, atribuído a Sócrates, menciona que si tenemos dos ojos y dos oídos pero sólo una boca es porque debemos escuchar y observar mucho pero hablar poco. Resulta curioso que un pensador que empleaba la palabra hablada para enseñar y que lo que ha perdurado de sus pensamientos lo escribieron sus discípulos, dijera esto. No me parece mal consejo. Sin embargo, me pregunto que si sólo tenemos un cerebro, ¿será para que pensemos poco? Y si tenemos dos manos y cinco dedos en cada una de ellas, ¿será para que escribamos mucho? ¿Pensando poco? ¿Observando mucho, oyendo más y hablando menos?

La muerte de Sócrates, Jacques-Louis David, 1787.
Los años van pasando y uno quiere darse un barniz de haber vivido y tener un cierto callo en la piel que lo insensibiliza a las astucias cotidianas de la vida en sociedad. Se procura desconectar más de casi todo lo que humanamente se puede. Este todo incluye trabajo, conocidos (de esos que muchas veces decimos amigos, por decir algo), medios de comunicación (televisión, prensa, periódicos, “internete”, si esto es un medio de comunicación, etc.), empresas de concienciación y adoctrinamiento (partidos políticos, sindicatos, iglesias, etc.) y otras parafernalias artificiosas. Sin embargo, uno sigue intentando ser un animal sociable y político, y acaba cayendo en sus rutinas de supervivencia para no parecer demasiado anómalo. Y hete aquí que compra periódicos, algunas revistas, ve programas televisivos, escucha programas de radio y, casi sin darse cuenta, está ya metido hasta los tuetanos en la noria siguiendo la zanahoria y recibiendo palos. A poco que se pone a pensar, por llamarlo de alguna manera, se da cuenta de que el escape parece imposible. Algunas cosas le parecen buenas otras no tanto pero quién le asegura que después de tantos años tiene alguna capacidad de crítica. Nada está claro y, se pregunta o tal vez se reafirma dentro de su subjetiva subjetividad que, comparta o no las ideas que transmiten, las dos únicas opciones de crítica y revisión política son una revista de humor (“El Jueves”) y un programa televisivo de lo mismo (“El Intermedio”). No sé algo falla, ¿seremos demasiado política y socialmente correctos?
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04/01/10 ·
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Me gusta narrar historias, contar cuentos, divulgar el escaso conocimiento que poseo, ser un aprendiz de “tusitala", regalarte una voz, tal vez dos, sin estas son pequeñas. Donarte una mirada, un matiz, un sabor...
En el proceloso mar de la duda encuentro el placer de los pensamientos.
Desde la frontera, esa muga insolidaria de la edad, respiro profundamente para sentir cada aroma de esta amada tierra.
Cada color que retienen mis pupilas lleva tu mirada.
Y en cada gesto, en cada palabra, recuerdo ese enigmático epitafio: "Todas hieren, la última mata".

25/12/09 ·
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