Los momentos de crisis son los que hacen que los políticos brillantes muestren sus mejores virtudes. Por eso me sorprende que para salir de una crisis provocada por un sistema económico en el que sólo prima el dinero fácil, se intenten emplear los mismos métodos viciados que nos han metido en ella. Nuestro país tiene el triste privilegio de ser el primero entre los europeos en el número de personas sin empleo y con un futuro más incierto.
Se busca la solución cambiando el ladrillo por el hormigón y el asfalto para acometer nuevas autopistas y carreteras. Cuando hayamos destrozado lo poco que queda sin degradar de nuestra Península ¿Qué haremos?
Llenar de asfalto de peaje nuestra tierra no es paradigma de una economía sostenible ni comprometida con el medio ambiente. Es triste recordar que hay miles de kilómetros de vías férreas abandonadas, de montañas horadadas por túneles que en un tiempo se consideraron puertas al progreso. Hoy nos hemos olvidado de lo hecho, de reciclar y reutilizar lo que tenemos y nos dedicamos a agredir nuevamente a nuestra particular Gaia con nuevas “proezas” tecnológicas.
Un caso concreto es el proyecto denominado A 69 o autopista “Dos Mares”, una profunda herida que pretende atravesar el norte de Burgos para comunicar Cantabria con el Mediterráneo. Una nueva idea para alienar una región donde la naturaleza todavía respira. Por estas tierras se realizó la línea de ferrocarril Santander-Mediterráneo, largo y hermoso trazado con túneles, trincheras y kilómetros de raíles perdidos.
¿No sería mejor reconstruir el ferrocarril para volver a transportar personas y mercancías?
De paso se conseguiría que un elevado número de personas tuviera un trabajo estable y sostenible.
Muchos estaréis preparándoos para la cena de Nochebuena. Algunos como cocineros, otros como comensales. Además de desearos unas felices fiestas, os animo a ver esta agradable entrevista.
Hay personas que despiertan una gran esperanza entre los demás. La ilusión recorre las calles y se vuelve contagiosa. La esperanza es mayor en tiempos de crisis. Ilusión, esperanza y crisis se combinan y crean una atractiva sensación de que todo se mueve a un ritmo vertiginoso. Obama es en estos momentos una gran esperanza para millones de personas. Una esperanza de que las cosas cambien, se modifiquen para favorecer de forma equitativa a todos. La esperanza no tiene mucho que ver con el realismo. ¡Qué más da! A mí también me ilusiona y tengo grandes esperanzas en su gobierno. Sin embargo, los siglos van pasando con grandes cambios externos que no lo son en la estructura fundamental de la psique humana: siempre hay personas que están arriba y otras que estamos debajo, mucho o poco pero debajo. La esperanza es un arma de doble filo y debemos recordar que “En el fondo de la caja” de Pandora, dice Michael Köhlmeier, “no quedaba más que la esperanza, que había permanecido sin poder salir. Desde entonces, la esperanza fue administrada por Prometeo, quien la custodió y nunca dejó que sus criaturas la percibieran completamente. La esperanza es una medicina muy fuerte, en su forma pura, sin diluir, puede hacernos daño. Por eso Prometeo se cuidó mucho de que la esperanza no fuese administrada sin el recuerdo”.
Ni supe que era el último ni entendí que fuera un tango, me sorprendió lo humano, lo humano que quiso ocultarnos la censura, la hipocresía, la vieja sempiterna moral... ¡Genial Bertolucci! ¿Eran otros tiempos, otras épocas?
Las tardes de octubre se pasan de frías (y parece que noviembre viene contento). Como si no fueran con uno, las temperaturas externas e internas tienden a equilibrarse. Y no sólo eso. En cuanto te descuidas pasas a ser parte del escenario (¿o es mobiliario?) urbano.
Empiezas a escuchar que viene una ola de frío en la emisora sintonizada en el automóvil como si no supieran tus huesos y articulaciones que la ola ya está aquí. Eso es lo bueno que tiene la edad, o más bien tener cierta edad, que el barómetro ya lo llevas incorporado.
Frío, crisis económica, banqueros llorando lágrimas de champán y babas de caviar… y en esto que viene la reina a deleitarnos con sus sabios consejos. Así somos y así seremos (¿?) súbditos obedientes y complacientes. Hoy de ti, mañana de mí, súbditos de este reino global que amanece gris entre tanto pobre banquero rico al que tenemos que subsidiar entre todos.
Y que no decaiga la alegría, que con vaselina la sonrisa sale más amable y festiva…
A todo esto ¿es cierto que Bush nos deja? ¿será un sueño? Tal vez todo no sea malo este noviembre que comienza.
¿Recuerdas el camino? Las flores crecían en las veredas y la luz parecía llenar los lienzos de hermosas utopías. Mirabas con toda la fuerza de tus ojos y el horizonte parecía tan cercano, tan próximo como el amor. La luna y el sol se llamaban hermanos. El paraíso estuvo muy cerca de haber existido alguna vez. Tus pensamientos vagaban por la etérea esfera en la que confluían todos nuestros universos y la felicidad parecía al alcance de tus curiosos, juguetones dedos. El alma se llenaba de banderas, la música era mensaje, evasión, vida. Tal vez fue ayer, tal vez fue nunca.
En la duda encuentro el placer del pensamiento. Respiro profundamente para sentir cada aroma. Cada color que retienen mis pupilas lleva tu mirada. Y en cada gesto, en cada palabra, recuerdo su epitafio: "todas hieren, la última mata".