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La Coctelera

Donde gira el viento

Los sentimientos, las ideas, las fantasías que surgen de las lecturas, de los sonidos o las imágenes, van a ser la parte fundamental de este blog.

Categoría: Recuerdos

17 Junio 2007

Día cero: Donde habite el olvido

El comienzo o la nada, simplemente la aparición desde el vacío, desde la energía hacia la materia y viceversa.

Es un día cero, un día que no significa nada salvo el comienzo de algo, si es que eso significa algo.

Atravesando años se da uno cuenta poco a poco de que hay momentos que marcan un cambio de era, de época. Si asumimos que ya somos varios miles de millones de personas sobre la faz del planeta. Tiene que haber cientos de miles de millones de días cero cada semana. Cada comienzo podría ser definido como el día cero de algo, el día que se comienza con un nuevo paso, estadio, escalón, hacia arriba, hacia abajo o en la misma línea rasa.

Si llevas escritos un par de cientos de blogs, empiezas a creer que te repites continuamente y es casi seguro que esta apreciación se acerca a la realidad, cruda y pura. La sensación de estar contando lo mismo, casi con las mismas palabras, una vez tras otra. Por eso, de vez en cuando, sin necesidad en que se convierte norma, hay que dar un giro, un brusco golpe de timón, y cambiar el rumbo.

Manteniendo la memoria, ayudando al olvido, combinado la experiencia con la búsqueda de lo nuevo, lo eternamente nuevo e infinitamente viejo. Por eso, hoy es un nuevo día cero, que acaba con un título olvidado (“Donde habite el olvido”) de un poeta perdido en el tiempo (Luis Cernuda):

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

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30 Diciembre 2006

Olvido

Hace dos tercios de los años que tasan mi edad tuve una amistad, tal vez un amor.
Ocupaba mis pensamientos, ocupaba casi todo mi tiempo, nuestro amor, su esencia, tal vez su imaginación de serlo.
Me dijo en cierta ocasión: “Dentro de unos años solo recordarás mi nombre”.
Han pasado tantos años desde entonces y aunque muchas veces, en la compañía del silencio, intento recordar otros tiempos, otros rostros que pertenecen a esa caja oscura que es o ha sido mi pasado, me resulta difícil dibujar, en mis recuerdos, sus rasgos, las miradas, las sonrisas, los gestos, las palabras o enlazar determinadas situaciones, hechos, personas y sentimientos.
Todo aquello que me pareció eterno se difumina como humo.
Y me doy cuenta de que es tan cierto lo que me decía: hoy solo recuerdo su nombre porque su nombre refleja el olvido.

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2 Septiembre 2006

¿Por qué utilizar la misma libreta después de once años?

¿Por qué utilizar la misma libreta después de once años?
Quién lo sabe.
Una libreta mal usada o medio vacía es una agresión a los sentidos.
Además, el hecho de haber sido producida en Shanghai, evoca recuerdos inexistentes de países exóticos.
China, Shanghai, otras épocas, otras personas…

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15 Junio 2006

Los renglones torcidos

A una tierna edad estuve dos años en la clase denominada de párvulos (“parvulitos” en aquel momento). El primer año lo pasé aprendiendo (¿?) en un colegio de monjas, eso sí, los niños en un aula y las niñas en otra.
Aprendí que Dios (el suyo al menos) escribe recto con renglones torcidos.
Aprendí también, a base de reglazos en las yemas de los dedos y capones suculentos, que este don sólo lo tiene Dios y a Él sólo se le está permitido escribir torcido.
Mis renglones torcidos, con palabras llenas de faltas de ortografía, no eran una escritura recta.
También durante este año se reafirmó algo en mí que ya sabía: que yo no era Dios ni ningún pariente cercano de Él.
Además comprendí que, si por ellas (las monjas) fuera, al hijo de Dios (Jesucristo) le mantendrían crucificado para que no escribiera tan mal como lo hacía yo.

Historia de la escritura

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12 Mayo 2006

El precio de la libertad

Hoy tengo un día un poco nostálgico. En este norte marino, donde el suave murmullo de las olas se vuelve inesperadamente bramido, la bruma se ha apoderado del espacio y el aire está tan denso que parece cargado de recuerdos.
De recuerdos para todos los gustos. Me veo como un coleccionista de recuerdos, que los envuelve en una cubierta protectora, les quita el polvo y clasifica y reclasifica según el humor de cada instante.
¡Pobres recuerdos!
¡Cómo se dejan manipular, con dulzura, sin levantar ninguna queja, dóciles y amables!
Extraigo un disco (de vinilo) y me encuentro con unos amigos del camino o tal vez del Tao, pero que más da, ¡el espítitu se cuelga de cualquier cosa cuando le hace falta!
Son Crosby, Stills y Nash.
No, no se le ve a Neil Young ni se le oye.
Esta canción me suena haberla escuchado en una versión más corta. Estoy casi seguro mientras me dejo llevar por unas palabras que apenas entiendo si no leo la letra impresa:

Daylight again, following me to bed
I think about a hundred years ago, how my fathers bled
I think I see a valley, covered with bones in blue
All the brave soldiers that cannot get older been askin' after you
Hear the past a callin', from Ar- -megeddon's side
When everyone's talkin' and noone is listenin', how can we decide?
(Do we) find the cost of freedom, buried in the ground
Mother Earth will swallow you, lay your body down
Find the cost of freedom, buried in the ground
Mother Earth will swallow you, lay your body down
(Find the cost of freedom buried in the ground)

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28 Abril 2006

Releyendo mis viejas libretas

Todas las tardes se vuelven recogidas, tímidas, introvertidas. Algunas son una ventana al pasado, otra una puerta a ese futuro soñado.
Abro la puerta de un armario, saco el cajón secreto que guarda mis viejas libretas, cada una de un tamaño, diferentes colores en su pasta, diversa es la letra (la edad no perdona), con diferente tinta o escrita a lapicero.
Me sorprendo de las cosas que encuentro escritas ¿Qué me haría escribir esto o aquello otro? Cómo no siempre recuerdo el momento (aunque la fecha esté escrita en la mayoría de las ocasiones), me lo invento.
Unas veces de una forma, otras de otra y, así, lo que fueron tristezas lo transformo en alegrías o viceversa, según la tarde traiga vientos del norte, del sur… ¡qué más me da!
Los recuerdos los transformamos continuamente. Pregúntale a tu compañera, amigo, vecina, padre, madre… Pregúntale si tiene en la memoria el mismo recuerdo que tú de lo que vivisteis simultáneamente. Me sorprendería que coincidieran tanto como crees las historias de los dos.
Esas evocaciones tendrán distinto matiz. No fue lo mismo porque no sois el mismo ser, la misma mente.
¡Mira por donde!, ahí, a la vuelta de la esquina, te espera un recuerdo grato, una memoria amarga, tu tienes la capacidad absoluta de decidir que prefieres.
Hoy escoge algo alegre ¡es viernes y Alá es grande!

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26 Abril 2006

De Claveles, Alegría y Libertad

Algunas fechas son como un interruptor. Encienden un recuerdo, conmutan tu presente con un pasado real o ficticio.
Ayer día 25 de abril fue una de esas fechas-interruptor.
Como un fogonazo en plena noche, recordé la misma fecha del año 1975. Fecha de claveles y soldados, unidos en una extraña armonía. Días de alegre libertad celebrada por las calles tras años de triste espera.
Los soldados nunca me parecieron héroes salvo en casos contados como éste. Sorprende agradablemente que la milicia se levante contra un dictador y sin emplear la violencia derroque un sistema represivo y dictatorial.
Y esto fue lo que sucedió en Portugal en el año 1975.
Sucedió mientras vivíamos en España las últimas respiraciones, las últimas penas de muerte firmadas por aquel cruel golpista asesino que meses después tuvo una muerte ridiculizada en los medios de comunicación por su propia familia.
El dinero, cruel dinero, convertido una vez más en justiciero.
Creo que la muerte, como parte de la vida, tiene que ser digna para cualquier ser humano y, a pesar del odio que acumulé durante tantos años contra aquel botarate sangriento, producto del absurdo, del fascismo de opereta, recuerdo con pena las fotografías de su agonía. Pero no quiero perder ni un segundo más en personajes siniestros.
Deseo seguir gozando la alegría de otras imágenes, de aquellas de gente festiva, vociferante, reconociendo el miedo pasado en la alegría presente, en la libertad a gritos, regalando claveles para tapar los cañones de las armas, con la esperanza de que queden tapadas y se oxiden para toda la eternidad, allí y en cualquier parte de este mundo.

Revolución de los claveles

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18 Abril 2006

Los recuerdos como antídoto contra la tristeza

La tristeza es un sentimiento, una sensación, habitualmente desagradable que se apodera en demasiadas ocasiones de cada uno de nosotros. Se han sugerido muchas formas de combatir estas situaciones grises. Una curiosa es la propuesta por Elias Canetti en su obra “Fiesta bajo las bombas”:
“Cuando me invade la tristeza, generalmente al caer la tarde, extraigo del fondo un recuerdo. El hecho de que sea un recuerdo disminuye la tristeza. Mucho de lo que sucedió en Inglaterra fue aburrido, pero desde que ingresó en el recuerdo ya no resulta aburrido. Al resurgir brilla. No quiere convertirse en noche.”

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Sobre mí

En la duda encuentro el placer del pensamiento. Respiro profundamente para sentir cada aroma. Cada color que retienen mis pupilas lleva tu mirada. Y en cada gesto, en cada palabra, recuerdo su epitafio: "todas hieren, la última mata". Free counter and web stats

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