Como se impone la moda de hablar de lo no ésto, lo no lo otro (y yo que creía que en castellano había suficientes palabras que significan ausencia de algo o la negación de otra palabra: antónimos), no sé como titular este post.
La verdad es que después de escribir el post anterior hemos estado en una entrevista con la tutora de nuestro hijo pequeño (16 años) y al salir no sabía que pensar: ¿Vamos mal o vamos no bien? ¿Es el no mal, el bien?
Si alguien me puede ayudar a aclarar esta duda existencial, se lo agradecería muchísimo.
Pues...
yo no creo mucho en las medias tintas, y me suelo fiar bastante de mis instintos, así que creo que las cosas van mal.
PERO seguro que tienen solución. Sólo hace falta girar la llave un poquito en la cerradura para que la puerta se abra sin problemas, así que seguro que entre los tres (cuatro si contamos a la tutora) lo arregláis.
SUERTE.
Lo peor es que esto sólo está empezando.
Me temo que al final, aquello que hace dos o tres décadas nos producía risas por lo chabacano, el llamado "espanglish", acabe con nuestro rico castellano.
Salud
Lo malo es que no es ni "espanglish" que al fin y al cabo es una esepcie de "lingua franca" y uno puede hacer la vista gorda en favor de la comunicación.
Veo menos peligroso incluir de vez en cuando palabras de otros idiomas (yo peco muchísimo usando, por ejemplo, "blog" y "post") que construcciones gramaticales que empobrecen.
Un abrazo
Bueno Marta,
Te agradezco mucho tu consejo y como lo de mi hijo lo veo como padre (con buenos ojos), ya se sabe, hay ratos malos y buenos (más de estos últimos). Como no es el único lleva la oprobiosa desventaja de la comparación.
¡No importa!
¡Cada hijo es todo un tesoro (por descubrir)! y tengo la suerte de tener dos tesoros de valor incalculable en edades peligrosas (16 y 20 años).
Un abrazo