Buenos Aires cargado de nostalgia.
Por desgracia, he paseado pocas veces por tus calles. Me perdí en Corrientes y Palermo. Rocé la madera de los viejos vagones mientras recorría tu interior.
He visto aún menos veces el Río de la Plata, lamiendo tus mejillas cargadas de lágrimas... pero en esas pocas ocasiones me trajo el viento bellos recuerdos de mi tierra.
De una tierra fuera del tiempo y del espacio.
De la ilusión de una sonrisa en medio de la bruma, de la llovizna barriendo Puerto Madero, la Costanera...
Las ilusiones en el horizonte y la nostalgia, siempre dura y amiga, barnizando la piel.
Buenos Aires creó en mi mente una puerta entre mundos, espacios y personas.
Una puerta maravillosa.
Qué gran ciudad... No sabes con las ganas que me he quedado de volver, y poder tener más tiempo para saborearla a mi gusto y disfrutarla a mi ritmo.
Supongo que tiene mucho que ver que estuve allí en un buen momento personal (fue en mi Luna de Miel), pero me causó una honda impresión.
Me parecía estar en casa, y a la vez era consciente de lo lejos que estaba de ella...
Espero que sea esa puerta de la que hablas a mundos que deseamos.
Un beso y buenos días...
Fui por motivos de trabajo en un par de ocasiones hace ya algunos años. Sin embargo, tuve la oportunidad de apreciar el calor de la gente, la pátina de melancolía de las calles, ... era como volver aun pasado indeterminado, que tal vez nunca existió, en el cual las cosas no eran ni peores ni mejores, eran sencillamente de otra manera... Además hice muy buenos amigos y eso, la amistad es el fruto mejor que recoge el viajero.