A una tierna edad estuve dos años en la clase denominada de párvulos (“parvulitos” en aquel momento). El primer año lo pasé aprendiendo (¿?) en un colegio de monjas, eso sí, los niños en un aula y las niñas en otra.
Aprendí que Dios (el suyo al menos) escribe recto con renglones torcidos.
Aprendí también, a base de reglazos en las yemas de los dedos y capones suculentos, que este don sólo lo tiene Dios y a Él sólo se le está permitido escribir torcido.
Mis renglones torcidos, con palabras llenas de faltas de ortografía, no eran una escritura recta.
También durante este año se reafirmó algo en mí que ya sabía: que yo no era Dios ni ningún pariente cercano de Él.
Además comprendí que, si por ellas (las monjas) fuera, al hijo de Dios (Jesucristo) le mantendrían crucificado para que no escribiera tan mal como lo hacía yo.
He abierto este blog por el título. Has leido el libro de los "Renglones torcidos de Dios". YO lo estoy leyendo ahora. Bonito espacio. Lo visitare ok? Un abrazo
Yo también tuve a "monjitas" en el colegio de curas al que iba de niño. Allí, no solo no me enderezaron los renglones, (también usaban aquellas sores el viejo sistema del reglazo en las yemas de los tiernos infantes), sino que además me convirtieron en un ateo de la peor especie.
Ahora escribo muy derecho gracias al teclado. Las que me calentaban con la regla estarán con su dios a estas alturas. Y a dios, pues lo seguirán teniendo allí clavado en la pared. No son maneras de tratar al jefe.
Salud, y todos mis respetos a los creyentes : )
Al leer este post me viene a la memoria mi etapa de parvulito y de un profesor llamado don Ernesto alias “don Patata”. Aún me duelen las palmas de mis manos, al recordar los trallazos que me obsequiaba con una regla de dura madera que el docto siempre tenía debajo de su brazo cuando no me sabía una lección. Penosa esa forma de educación.
Un saludo.
Si la infancia es la patria ¿puede ser nuestra patria una patria libre de temores y rencores, de miedos y odios?
Salud