La discusión sobre la virginidad es una de las más absurdas que conozco.
Se entronca con una visión totalmente sexista de la vida y con una importante implicación capitalista.
Es pensar que una cosa tan natural como la sexualidad tenga que regirse por cánones mercantiles: a tanto el kilogramo de virginidad (evidentemente femenina).
De la masculina ni se habla
¿Por qué?
Porque es absurdo. Es tan absurdo como si tuviéramos que esperar para realizar cualquier otra función fisiológica hasta hacerlo con la persona con la que se supone que vamos a establecer una relación permanente y bendecida por la iglesia o el estado de turno.
¿Se imaginan tener que esperar para respirar, comer, orinar, defecar, etc. hasta encontrar a la persona -oficialmente- adecuada?
Sólo aquellas personas que consideran que la sexualidad es algo anómalo, artificial, sometido a reglas creadas por legisladores... se dedican a darle vueltas a cosas tan absurdas como "el pecado de haber perdido la virginidad".
¿Merece la pena perder el tiempo y la salud con esas angustias creadas por los que manejan la culturilla judeo-cristiana?
¿La misma que hasta hace bien poco no le concedía el alma a la mujer?
Sinceramente, creo que no.
¡Ama, y, si puedes, sé feliz!
Guillermo,
Estoy totalmente de acuerdo contigo. La sexualidad si se vive con naturalidad, se goza, se disfruta y se expande un sentimiento de bienestar a todas las facetas de tu vida.
Todo aquello que implique represión, no es beneficioso para el cuerpo, que tiene la cualidad de hablar por sí solo. Hay que saber escucharlo sin negarle lo que pide, sin escandalizarse de lsus deseos o instintos, que por suerte seguimos conservando como especie.
Supongo que tanta educación como tú dices judeo cristiana, ha convertido en pecado lo que es uno de los placeres más hermosos, a través de los cuales puedes llegar a conocerte mejor, tanto en solitario, como en compañía.
Viva el sexo
Un saludo!
Estamos completamente de acuerdo.
No es cierto que todo lo bueno es pecado o engorda.
Los que engordan (de placer insano) son los que nos quieren convertir en fanáticos temerosos de la libertad porque esa libertad es el gran pecado para ellos.