Los dioses son crueles y nos crean espejismos. El paraíso para los turistas, el infierno para los indígenas. Cuando se cansan de jugar con nosotros provocan desastres, los turistas escapan a contar sus intrépidas experiencias a sus amigos, no entienden ni la palabra ni el gesto solidario. Después o a la vez, nunca se sabe, llegan las cámaras, se encienden los focos, extienden la pasarela y la alfombra roja y los que son lo que son por la gracia de dios (o de los dioses) y las estrellas terrenales con sus brillos disonantes aparecen para no quedarse fuera de la foto de la historia.
¿Qué piensa el indígena?
¡Están locos estos romanos!
(Sobre Panajachel de Saudade)
Pues no me quito el sombrero ante este comentario, porque soy una chica, pero sí he de decirte de nuevo, que me asombra tu capacidad para sintetizar magistralmente lo que intentaba expresar. Todo un honor, sí señor.
Tu magnífico post (el final me pareció contundente) me incitó a escribir un comentario que después transformé en este post.
Tendría que haberte pedido permiso porque no sé bien a quién corresponde, la autoría si a quien provoca la acción o a quien la lleva a cabo.
Quité un poco de mi mala conciencia estableciendo un link con tu post.
Un abrazo
Con lo que le gusta viajar a mi Guillermo, y con María tiene para mucho rato.
Bien! Y yo gano una amiga.
María, me pongo la mochila y me voy contigo, porque lo que he visto me ha gustado. Allá que voy.
Besos a los dos.
Una de las cosas más bonitas de esta Coctelera es que establece lazos de amistad.
Salud