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La Coctelera

Donde gira el viento

Los sentimientos, las ideas, las fantasías que surgen de las lecturas, de los sonidos o las imágenes, van a ser la parte fundamental de este blog.

23 Septiembre 2006

Discernimiento

“La vida está dura en los momentos más inesperados del presente. La vida siempre ha estado dura para los que no nacieron en una cuna alta, elevada sobre los demás, para poder contemplar a la masa, la mugre, el populacho. Y así seguimos, dolidos, sudados, confusos, sin saber que la vida es dura porque algunos nos la convierten en un camino pedregoso, lleno de dificultades, con agujeros sin fondo y con espinas en cada una de las flores que adornan las orillas”.
Eso me decía mi amigo Ernesto. Ernesto, buscador de utopías, feliz en la desgracia, tiene el don del discernimiento, el don de saber distinguir las cosas, los sentimientos, las amistades verdaderas de las fingidas.
Me contaba que era inconcebible que una persona (tal vez se refería a mí) pudiera gastarse 100, 200, 1.000 euros en pagar una habitación de hotel, sin desayuno, cuando otros con ese dinero podían sobrevivir un mes, un año, la vida entera, dentro de sus esperanzas vitales tan menguadas.
Pensar en eso, me resultaba molesto. Soy un hombre blanco, occidental, de ojos azules, con un pelo que alguna vez fue rubio y relativamente alto (a pesar de mi edad). La vida me ha sonreído demasiado (también es verdad que de vez en cuando he notado su lacerante latigazo, pero para que me voy a quejar con lo hay en el ruedo) y la fortuna ha brillado más que lo contrario. Y por ser así, no soy capaz de entender que el agua no es infinita, ni lo son la electricidad, el petróleo, la jubilación, la seguridad social, y un largo y extenso número de ventajas que considero elementales para todo ser humano. Lo duro es ponerse en otras pieles, en otros colores, en otros pensamientos más cercanos a la superficie de la madre tierra. Lo ingrato es comprender que las fronteras las crearon aquellos que sabían que para parcelar y marcar su territorio de abundancia había que poner gente armada y mantener lejos al invasor, extraño, ingrato, desalmado.
Y Ernesto me seguía aleccionando, intentando que el sentido común y el discernimiento entraran en mi cabeza, con un sencillo ejemplo: ¿hay fronteras para el dinero, la riqueza, el poderoso? No, ¿Por qué las hay para el ser humano?
Soy occidental, soy del norte, no sé si entiendo lo que mi amigo me quiere decir. Tal vez mi comodidad suponga la miseria ajena y pensar me da miedo.

servido por dondegiraelviento 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jotaluis

jotaluis dijo

tu amigo Ernesto tiene mucha razón. Pero pensar da miedo, porque si piensas hay que actura, y actuar resulta "hoy y así" absurdo.

23 Septiembre 2006 | 11:15 PM

Guillermo

Guillermo dijo

Estimado jotaluis,
Pensar da miedo, pero no debe dar pánico. Tal vez la valentía consista realmente en mantener nuestros miedos controlados y no perder nuestro sentido común por culpa del pánico.

24 Septiembre 2006 | 08:25 AM

izengabea

izengabea dijo

Un espiritu en comunión con la tierra, ama la tierra , ama la vida. No solo la suya, si no la del todo y todos, porque sabe y siente que todos somos hermanos, todos compartimos el mismo aire, todos venimos y vamos al mismo misterio. Por lo tanto va aprendiendo a amar a su invasor, va aprendiendo a aceptarse y a amarse a si mismo. Ha descubierto que en si mismo existe su único invasor. Su ignorancia no le a permitido ver , aceptar, y comprender esta realidad .Nada más ver , sentir y comprender esta ahora su realidad, en su interior ira rompiendo todas las cadenas, todos sus juicios y prejuicios se iran disolviendo, poco a poco va aprendiendo a distingir la verdad de la mentira, la ilusión de la realidad. Se a dado cuenta que es el creador y responsable de su propio destino.

Un saludo

24 Septiembre 2006 | 05:57 PM

Marta

Marta dijo

Pues me gustaría conocer a Ernesto, porque yo también me considero una mujer solidaria y comprensiva, pero no por eso dejo de ducharme todos los días o irme de vacaciones...
Es muy relativo eso de ponerse en otros colores, en otras culturas. Somos lo que somos, y eso sí que es algo que no se puede cambiar.
Intento mantener, no mis miedos, sino mi conciencia controlada, porque sé que el mismo hecho de vivir como lo hago es un acto egoísta frente a los millones de necesitados de la tierra. Pero mi sacrificio personal no hará nada si no se lucha con el corazón alegre. Y eso solo lo puedo conseguir luchando lo primero por mi felicidad. Yo también soy del mundo "civilizado", rico y con suerte, e intento ayudar a los demás... pero a veces quiero pensar en mí y en los míos, porque el mundo es así de asqueroso e injusto. ¿Erenesto vieve en la calle, viviendo de la caridad y donando todo lo suyo?
Si es así me quito el sombrero. Si no... creo que no tiene la potestad de aleccionar a nadie, no?
Besotes!

26 Septiembre 2006 | 10:14 AM

Guillermo

Guillermo dijo

Bueno Marta,
Ernesto es como es. Los amigos los tomamos como son y les vemos las cosas buenas y procuramos olvidar (o no sobrevalorar) las no tan buenas, por la sencilla razón de que son nuestros amigos. ¿Qué haríamos sin ellos?
Un abrazo

27 Septiembre 2006 | 10:49 PM

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En la duda encuentro el placer del pensamiento. Respiro profundamente para sentir cada aroma. Cada color que retienen mis pupilas lleva tu mirada. Y en cada gesto, en cada palabra, recuerdo su epitafio: "todas hieren, la última mata". Free counter and web stats

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