Relata Kenizé Mourad en su obra "De parte de la princesa muerta" que

Es una costumbre oriental el evitar todo despertar brusco, pues durante la noche, se dice que el alma deambula por otros mundos y debe dársele tiempo de volver poco a poco al cuerpo.

Ahora comprendo o más bien creo comprender porque hay días en que mi cuerpo viajero y amoroso va por un camino y mi alma sosegada por otra senda bien distinta: sencillamente me despierto demasiadas veces de formas bastante bruscas.
Tendré que buscar la manera, el método, de no hacerlo así y permitir que mis componentes esenciales (alma y cuerpo) puedar llegar a su comunión mística con mayor frecuencia.