La respuesta es difícil cuando el tiempo parece que se encoge.
En las últimas semanas he pasado únicamente un fin de semana en casa. Y por desgracia no ha sido por irme de fiesta con mi familia o los amigos. Han sido compromisos profesionales (alguno muy grato, por cierto).
El caso es que llevo dando saltos (hiperespaciales) de aquí para allá: un salto a Madrid, dos a Barcelona, uno por Tarragona, el jueves tengo un salto un poco mayor a Tenerife y después otro a Madrid para acabar el puente de diciembre en Roma. Este último si que es en plan vacacional con la familia.
¡Qué menos! ¡Y eso suponiendo que no me cambien la cerradura de la puerta por abandono de hogar!
Me gusta viajar, palabra de bolero, pero esto ya es excesivo para mi cabeza. Además las compañías aéreas no ayudan nada y una parte importante del tiempo la paso blasfemando entre dientes en los aeropuertos.
¿Qué raciocinio, qué trabajo intelectual se puede hacer en estas condiciones?
¿Hacer algo creativo? De eso nada de nada.
Os pido disculpas por no contestaros pero todavía me duele más no visitar vuestros blogs para poder dejaros algún comentario ácido (Bueno, tal vez sea mejor así, porque por lo menos no perderé amigos).
Os deseo buena salud a todos, desde estas orillas del Atlántico norte (por ahora y no se muy bien hasta cuando).