Hace mucho tiempo que me volví transparente. Casi, casi invisible. O sin el casi.
Cuando uno se va acercando a los cincuenta ve las cosas de otra manera. Ni mejor, ni peor, pero de otra manera.
Te vas acostumbrando al efecto que no produces en
Digo a través porque no ven o no sienten tu presencia. Ni falta que hace, probablemente.
Eres alma y el alma es invisible, al fin y al cabo.
Quizás no sea importante porque poco a poco vas asimilando que el pequeño número de personas (cada vez más pequeño por selección natural) que te aprecia es el único grupo humano que consigue vislumbrarte un poco.
Y aunque sea poco, se agradece.
No importa la cantidad de gente que te vea, sino que te veas tú, lo que ves en el reflejo del espejo es lo que te queda y con lo que tienes que vivir para siempre.
Probablemente con la edad no es que nos volvamos transparentes si no que nos envolvemos en murallas tales que no permitimos que los demás nos vean y, mucho menos aún, que se aproximen a nosotros.
Noticia importante: ¡¡¡llega la primavera!!! y con ella el deshielo...
Besicos
¿Y con la primavera se derruirán las murallas y vendrá el deshielo?
Salud
Es curioso, yo pensaba lo mismo en la adolescencia... Espero que no me toque volver a pasarlo dentro de otros tantos años...
Es que en la Coctelera no te podemos ver!! Pero ya te das cuenta de que no pasas desapercibido para montones de personas que te seguimos aquí. Y estoy segura de que fuera de aquí hay mucha gente que te aprecia para la que es imposible "verte invisible".
Por cierto, tengo pendiente ese libro del que hablas. En esa interminable lista de cosas por leer. Algún día le tocará el turno a Milan...
Un abrazo que no pase desapercibido *;)
Gracias Marilia,
Ser transparente no es siempre malo pero entrar en esa fase de la vida cuesta.
Salud
Es curioso lo q escribes....
me siento igual y tengo 20 años menos.
Confirma mi teoria, pasan los años, el cuerpo cambia, es verdad,pero poco más.
Guillermo, querido amigo, que tema tan profundo haz abordado.. Aunque no es de hoy me gustó mucho. Tienes razón. No se puede negar. El estereotipo llamativo es un-a veinteañero...
Un cuarentón-a, comienza a ser invisible (según mi dentista que es de esa edad y se ve muy atractivo. Pero él sostiene la misma teoría que planteas.
Un mayor es nada.... eso cae de peso. Sin embargo depende a los ojos de quien, porque la experiencia, las líneas de la vida en el rostro tienen su encanto. Y el conocimiento adquirido con tanto trabajo... que sé yo.... atributos que han costado...
Me hace reflexionar, pero no me rindo. La madurez, hermosura conseguida como los mejores vinos. A fuerza del paso del tiempo con todo lo que conlleva.
Te daré un jaque mate: Te devolverías a tus 15?
Yo ni de loca.
Un beso Guillermo y cariño sincero para ti
Aprovéchate de la libertad que nos da esta transparencia. Atrévete a hacer lo que hasta ahora no hacías.
La transparencia ni es buena ni es mala en sí misma. Sin embargo, me da la sensación de que todos queremos que las personas que nos rodean se den cuenta de que existimos, de que hay vida ahí afuera, en el exterior de sus propias vidas.
Salud