La vida lenta 1
Alguien me dijo que escribir a media tarde era una experiencia diferente, única. Tenía razón.
Acostumbrado a escribir de noche, de madrugada o tal vez por la mañana, bien temprano es lo habitual en mí.
Pero hoy estoy un poco cansado de escribir cosas serias, laborales, de esas que todo el mundo dice que son productivas. Estoy cansado y necesito hacer una pequeña interrupción para dejar brotar las cosas que pasan por mi cabeza.
No son muchas, a qué voy a mentir. No son importantes. Sin embargo, llevo días preocupado con lo rápido que pasa el tiempo y con lo difícil, cada vez más difícil que se me hace interesarme por tantas cosas que en un pasado no muy lejano me parecieron tan importantes.
Tal vez tengan razón los que me aconsejan que viva la vida con más relax, con una medida más amplia para el tiempo y lo que considero mis obligaciones. Tal vez, sólo tal vez. La verdad es que enfilo la recta final de la quinta década de mi vida sin tener demasiado claro nada. Bueno nada no, cada vez tengo más claro quienes son las personas que me importan, las que amo, las que me colman de alegría el alma y veo muy diáfano que cada vez hay más gente a la que no puedo, debo, ni tengo que soportar.


kilometro-0 dijo
-Adiós- dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esesncial, es invisible para los ojos.
Lo esesncial, lo importante...un secreto que sólo entendemos después de recorrer caminos, es entonces cuando rozamos la sabiduría.
21 Junio 2007 | 06:05 PM