Me gusta que me leas.
¡Sí, lo que lees!
Me gusta que se te pongan los ojos muy abiertos, como platos, con algunas de las frases, de los párrafos o los comentarios que de vez en cuando vierto en este blog.
Muchas veces, la mayoría, escribo por el placer de escribir, otras por quitarme pesos interiores de encima, otras muchas por descansar de la monotonía laboral, pero siempre me acuerdo de que en algún momento, no sé cuando, vas a dejar tus cosas, las labores cotidianas que tanto consumen tu tiempo y te vas a dar una vuelta por este rincón inútil y ocioso donde gira el viento cansado y a la vez esperanzado por el camino que aun le queda por recorrer.
Por eso te doy la bienvenida, ahora y todas las veces que dejes que tu persona entrañable se de una vuelta por aquí.
Gracias.
El tiempo de Dios es perfecto y alcanza para todos, existen muchas formas de distraerse o hacer catarsis, como bién dices unos escriben, otros leen, otros disfrutan de una copa de vino mientras mientras se cocinan un buen plato para compartir, otros se entregan a su trabajo porque quizás sienten placer servir a su prójimo...., en fin cada quién se distrae como más le gusta, pero siempre habrá tiempo para compartir con nuestros seres queridos, la felicidad de uno es la felicidad del otro...
Querida Mari,
Disfrutar es bueno, muy bueno, sobre todo cuando el goce se comparte y no lleva a provocar daño a otros.
¡Que sigas disfrutando con tus visitas a este blog!
Un beso
Y a mí me gusta leerte...
Yo creo que al final a todos nos gusta que nos lean, aunque en un principio simplemente escribamos para dejar escapar lo que llevamos dentro, o por puro placer de escribir, para nosotros mismos. Pero es bonito cuando alguien llega hasta tu rincón y te dice que le gusta lo que lee, y te da ánimos para seguir, y te dibuja una sonrisa con sus palabras...
Por eso mismo, amigo, nos seguimos leyendo, cada día, o cada vez que encontramos un huequecito en nuestras actividades cotidianas...
Me ha gustado eso del "viento cansado"...
Un abrazo