Supongo que no seré el único del orbe al que no le gustan demasiado las mañanas de lunes. Pensándolo bien, casi me agobian tanto las tardes de domingo porque me empieza a entrar una especie de malestar muy peculiar y si me espera un lunes atosigante, es un poco agónico el ocaso del domingo.
Hoy empezaba bien el día, con un viento fuerte y una lluvia poco acorde con el recién estrenado verano. La cosa se ha ido complicando con pequeños tropiezos que espero que no tengan grandes consecuencias porque al final uno no sabe cómo un pequeño copo de nieve puede acabar convertido en inmensa bola. Las maneras se complican solas. Va cayendo la mañana y parece que hay un pequeño compás de espera y no sé bien para qué.
Comeré con mi hijo y nos pondremos bien en el zafarrancho de prepara
Si a esto le añado que es lunes, que parece que estoy embotado y que no sé bien si el pie derecho debe comenzar el paso o debe comenzarlo el izquierdo, puede que el resultado sea que tengamos que ir a comer a un restaurante.
¡Confío que no!
I don't like mondays...
¿Así que eres de esos que queman la ensalada? Hay que ver...
Más o menos por ahí va la cosa. ¡No todo van a ser virtudes!
Salud
Un lunes que llega a su fin.
A mi tampoco me gustan los lunes, los siento muy presionados. Por mí me los brincaría.... Te puedo invitar a comer un macarrón con salsa de carne... ni soy buena para cocinar tampoco pero con buenas amistades cualquiera se inspira.
Un abrazote
¡Pobres lunes! ¡Les toca siempre la peor parte!
los lunes...arrrgh!!
Estimado Diego. Cuando vienen torcidos dan igual los lunes que lo martes o los miércoles. Disfrutemos del fin de semana y que este sea eterno. Y que tengamos el tesón de Marco (y Amedio) en la búsqueda.
Salud