Callejones y encierros
Callejones sin ventanas para fisgar a los que caminan en las sombras o ser fisgado, controlado. La vida muchas veces se parece a esos callejones que se van abriendo a otros callejones de una forma automática y te van conduciendo como a los toros de esos encierros sanfermineros hacia un punto que no sabes ni controlas. Igual que al toro, desorientado, asustado, no te queda otra alternativa mas que la de seguir.
En el camino puedes dar empujones, embestir o compartir tus miedos con el resto de
Lo que más me duele de toda esta encerrona es que muchas veces, en esa alocada carrera, no tienes tiempo de mirar a tu alrededor, de contemplar los lugares por los que pasas o las personas y demás seres vivos con los que te cruzas. Arrastras o te arrastran. Volver atrás no parece posible. No hay ventanas a las que asomarse ni testigos de lo que
Vaya mala suerte la del toro. Vaya mala suerte la del corredor de fondo que no distingue la pista ni la disfruta y persigue una meta que es un espejismo.

Maga dijo
guaff, no entiendo como se sigue permitiendo una tradición salvaje. Una crueldad con los toros y unos cuantos heridos... tan modernos y tan primitivos... no te parece?
un beso, querido amigo
15 Julio 2007 | 10:32 PM