Después del atracón de periódicos y de contemplar el día a través de los cristales, me he quedado con unas ganas enormes de dar un paseo. Lamentablemente, todavía es pronto para salir a la calle. Sin embargo, no me importa, el alma está repleta de energía, el sol está en pleno apogeo, el azul domina el firmamento y, parece mentira, todavía es sábado, divino y dulce sábado.