Me gusta narrar historias, contar cuentos, divulgar el escaso conocimiento que poseo, ser un aprendiz de “tusitala", regalarte una voz, tal vez dos, sin estas son pequeñas. Donarte una mirada, un matiz, un sabor...
En el proceloso mar de la duda encuentro el placer de los pensamientos.
Desde la frontera, esa muga insolidaria de la edad, respiro profundamente para sentir cada aroma de esta amada tierra.
Cada color que retienen mis pupilas lleva tu mirada.
Y en cada gesto, en cada palabra, recuerdo ese enigmático epitafio: "Todas hieren, la última mata".